martes, 14 de septiembre de 2010

Mensaje de la Madre María

07 de septiembre de 2010
Yo soy María, Reina del Cielo y de la Tierra. Amados Hijos, os doy las gracias por recibirme donde quiera que estéis sobre la Tierra. Vengo a vosotros acompañada del Arcángel Uriel, del Arcángel Anaël y de Gemma Galgani. Hijos míos, doy gracias a vuestro Corazón, doy gracias por vuestro recibimiento y doy gracias en fin, a vuestra perseverancia al acoger mi Presencia. Agradezco vuestra expectativa, la que os permite en las circunstancias de este mundo ilusorio, haber conservado en alguna parte en vosotros mismos la pureza de Corazón, lo que permite realizar tal como ha dicho el Arcángel Miguel, vuestra Dimensión de Sembradores y Anclas de Luz. Ha llegado la hora de vivir los tiempos anunciados. Yo vengo a vosotros y como sabéis, mi anuncio, el Anuncio de mi Realeza y de mi Presencia en vosotros, es ahora inminente. Os agradezco vuestra acogida que continuará cada tarde a las 19.00 h., permitiendo reforzar nuestra conexión por un puente de luz resplandeciente, que reunifica vuestra propia Presencia con nuestra Presencia, en donde estamos nosotros.
La Confederación Intergaláctica de Luz, presente en vuestros Cielos y muy pronto en vuestro espacio, acompañamos el retorno de la luz. Después de la activación de las últimas claves Metatrónicas, muchos de entre mis Hijos viven ahora el Fuego. El Fuego de la Revelación, Fuego del Corazón, del Amor y de la Unidad por la manifestación de la Corona dentro de la Corona y la activación de las Doce Estrellas. Estas Doce Estrellas que se desvelan, estas Doce Estrellas que develarán en vosotros su función, su emisión y su emanación en lo que sois, a fin de establecer más firmemente la Luz en el ámbito de la Ilusión.
La Cruz ha sido trazada en vuestro Cielo. Esta Cruz de Luz, que se ha activado de la misma forma en vuestra cabeza, permite despertar el vehículo Merkabah y preparar vuestra coronación porque, es de esto de lo que se trata. La puerta es y será siempre el Corazón. En el periodo de tribulación que comenzó y se refuerza ahora sobre esta Tierra, se os pide que emanéis Paz y no juzguéis, pero también la firmeza en manteneros en vuestro papel de Sembradores de Luz, de Anclas de la Verdad, porque es gracias a vosotros, Mis Hijos, debido a vuestro trabajo, las Vibraciones que emanáis y que habéis recibido por la Corona Radiante del Corazón, por la Cruz situada en vuestra cabeza y ahora en vuestro Corazón, las Estrellas se despliegan en vuestro mundo y en vosotros. Los Cuatro Jinetes han sido liberados. El día de hoy es un día importante porque es el día que sella el destino y la suerte de la humanidad y del conjunto de los Hijos de la Luz, permitiéndoos cada día que pasa ahora acercaros a mí, así como yo me acerco a vosotros. A medida que vayan pasando los días, va a ser necesario manteneros cada vez más firmemente en la Vibración de vuestro Corazón. Las Estrellas de vuestra cabeza se revelan ahora, se despliegan y os permiten entrar en vuestro Templo Interior a fin de reencontrar a Aquél que viene.

La Ilusión va a desaparecer ahora en su totalidad. El tiempo que queda -o la cuenta atrás- es extremadamente corta. Debéis asegurar en Vosotros la Serenidad, la Paz, obedecer a la Luz que es Libertad. La obediencia a la Luz se traduce por la activación de vuestro Corazón, por la Vibración del Corazón y por el hecho de que vuestra Consciencia se sitúe en la Alegría, cualesquiera que sean los acontecimientos exteriores, os conciernan o no os conciernan. Tal como os han dicho ciertos Ancianos, no podréis vivir más que la Alegría o el miedo. El Arcángel Miguel (cuyo papel ha sido capital en el desvelamiento de la Luz) se manifestará cada vez más por los elementos en el Cielo y sobre la Tierra, acompañado por los otros Arcángeles cuya función es operar la transformación final. Lo que debe vivir y sobrevivir es vuestro Corazón, vuestra Dimensión de Eternidad y de Ser Transcendente. No permanezcáis atados a nada, si no es vuestra Eternidad. No hay nada que salvar más que vuestra Dimensión de Semilla de Estrella reencontrada. No hay nada que salvar sino lo que sois en Verdad y Unidad. Convertirse en Hijo Ardiente del Sol. Transformarse en Unidad y Verdad.
En unos días, los ancianos os revelarán el manejo de las Doce Estrellas, su función, su puesta en acción más allá de vuestra experiencia actual porque sé que sois cada vez más numerosos los que estáis vibrando al unísono con mi Presencia y mi Radiación. Estas Doce Estrellas, la Cruz de Luz de vuestro Corazón, son vuestra Alegría, vuestra Eternidad y la garantía al mismo tiempo, de vuestro acceso a lo que sois.

No ignoráis que la liberación de los Jinetes ocasiona sobre esta Tierra transformaciones intensas. Serán tanto más intensas para vosotros que estáis ligados a mi Corazón, a vuestra Unidad. Seguro, que habrá todavía durante un cierto tiempo seres que se cerrarán a esta vibración, a esta Consciencia, no queriendo ver la transformación que se está llevando a cabo, rehusándola, negándola. Os es necesario entonces, estableceros en vuestro corazón todavía más, en esta Vibración que os aporta la Alegría, en la Vibración de vuestra Corona, en la vibración de vuestra coronación, porque es de esto de lo que trata, mis Niños. No os quedéis prendidos en las vicisitudes de este mundo. No resistáis. No luchéis. La razón os gritará para reaccionar en la matriz. Olvidad esto. La puerta de vuestro Corazón es la única garantía de la acción correcta. La Vibración de vuestro Corazón es el testimonio indefectible del retorno a vuestra Unidad. La Unidad no es vuestra personalidad. La Unidad no es la vida que vivís. La Unidad no son los conflictos que rechazáis o los que vivís. La Unidad está más allá. En este punto central de vuestro Corazón. En el centro de la Cruz de Luz que se activa ahora.

Este día, hoy, es un día bendecido porque el conjunto de vuestro sistema solar, en su parte más exterior, ha entrado ahora en la Ola Galáctica, permitiéndoos alinearos todavía más con la Verdad, con la Unidad. La triple radiación de la Luz está abierta a muchos de mis Hijos. Es vuestra tarea cultivar y mantener este Fuego. Porque es verdaderamente de un Fuego de lo que se trata. Pero, por supuesto, aquellos que no lo vivirán no lo verán como un Fuego de Amor, sino como un Fuego de locura. No tengáis ninguna inquietud. Cada cosa y cada uno están en su lugar. La Vibración de vuestro Corazón es la garantía de la Autenticidad, de vuestra Autenticidad. La Vibración del Corazón no puede mentir. La Vibración de vuestra Corona no puede mentir. La instalación de la Cruz de Luz en vuestro Templo no puede mentir, contrariamente a las sirenas de este mundo que, no os lo oculto, entra en un periodo muy duro. Pero es en esta dureza en la que vais a florecer. Olvidad los tormentos de este mundo y entrad en vuestra Eternidad. No corresponde más que a vosotros, amados Hijos, vivirlo y realizarlo en su totalidad.

Otro día importante es el de la venida del Arcángel Miguel a la cita que os dio. Muchos velos caen, desvelando cada vez más la Verdad de vuestro Corazón. No juzguéis nada de aquello que es externo a vosotros. No deis peso ni importancia a cualquier cosa que no sea la Luz. Ciertamente, al establecerse la Luz quizá va a arrugar y quemar a aquellos que rechazan establecerse en su seno. Pero no les censuréis, esta es su elección. La Luz brilla y no lo han reconocido. ¿Qué podéis hacer? ¿Qué podemos hacer nosotros? La Ola Galáctica, la aproximación de Hercolubus va a manifestar una presión cada vez más intensa sobre la Ilusión. Os corresponde reconocer vuestro camino. ¿Vuestro camino es el del abandono cada vez más a la Luz, a mi Corazón inmaculado? ¿O está en la resistencia y la participación en la resistencia a la Ilusión? En la Luz no corréis ningún riesgo. En la Luz está la Alegría. En la Vibración de la Luz está la clave de vuestra Unidad. Muchos de vosotros habéis percibido vuestra propia Presencia por vosotros mismos como un Vibración y una pulsación nueva, una respiración nueva existente en otro Corazón que vuestro Corazón físico, vuestro Corazón eterno, aquél que yo llamo vuestro Corazón Glorioso, aquél que se establece en vuestro Templo, en vuestra Dimensión de Hijo Ardiente del sol, vibrante en el fuego del Corazón y del Amor revelado a sí mismo, transcendiendo todo lo que no es este Fuego, borrándolo de vuestra memoria, haciendo de vosotros seres nuevos y renovados. Lo viejo muere. Lo viejo era falso. Cualquiera que sea el peso que le hayáis dado en vuestros juegos de personalidad, una etapa nueva debe ahora ver la luz. Esta nueva etapa os permite, después de la Bodas Celestes, después de la Marchas, vivir vuestras Bodas Terrestres y volver a vuestra Dimensión de Semilla de Eternidad y de Estrella.

Muchos de vosotros, mis Niños, percibís esta respiración de vuestro nuevo Corazón, vuestro Corazón espiritual. Muchos de entre vosotros, mis Niños, vibráis y percibís las Coronas, las Estrellas. Esta es única Verdad. No hay otra. Os queda estableceros en la Conciencia y en totalidad en este nuevo Corazón. El resto se disgrega, incluso si vuestros ojos físicos y vuestra razón no perciben todavía la totalidad real. Aquello que se desencadena es inexorable, inevitable y llegará hasta el final. La palabra clave es confianza. La palabra maestra es Alegría. La palabra clave es abandono. Esta es vuestra única forma de encontrar vuestra Maestría, vuestra Eternidad y el Maestro de Luz. Las última Claves Vibratorias han sido vertidas sobre la humanidad. Ahora sólo queda el cumplimiento en su totalidad de la palabra Verdad. Les queda ahora Vibrar definitivamente en vuestro Templo, en vuestra nueva morada. Incluso para aquellos entre vosotros, mis Niños, que todavía no vivís el Cuerpo del Ser Transcendente, vosotros vivís la Vibración en el interior de este cuerpo ilusorio. Esto es lo más importante. El Conclave Arcangélico, el conjunto de Radiaciones Arcangélicas, el conjunto de los 24 Ancianos, despliegan un Amor y una Luz constante para permitir a cada uno de mis Hijos, si ellos lo desean, la posibilidad de vivir en la alegría y en la Verdad de vuestra Unidad.

Por lo que a mí respecta volveré el 17 a las 17 horas, pero mis palabras serán simples. Me gustaría deciros, como mi hijo os ha dicho ya hace mucho tiempo: “velad y orad, porque la hora ha llegado”. El “velad y orad” corresponde a la lucidez, a la Vibración de vuestro Corazón, en el seno de la que vais a manifestar cada vez más claramente vuestro estado Vibratorio Unitario. Esto es ahora. Esto está abierto. En definitiva os queda, simplemente siempre, dar la bienvenida. Dar la bienvenida en la simplicidad. Abandonad la razón, lo mental, que os obstruyen y os alejan de la simplicidad.
Amados Hijos, como os he dicho, he venido con el Arcángel Uriel, Ángel de la Presencia, con el Arcángel Anaël, responsable de la Relación y de la comunicación del Corazón, y también de la Corona Radiante del Corazón. Y también, con una de mis Estrellas, Gemma Galgani, la Vibración de la Unidad. Hijos míos bien amados, puedo deciros “regocijaros” porque los tiempos se han acabado. Estos tiempos se han acabado para vosotros que me escucháis por todo el mundo porque vuestro Corazón está abierto. Regocijaros también porque la Ilusión del mundo se disuelve. En este día, la Ola Galáctica ha tocado el sistema solar. El Sol manifiesta ya los efectos por su nueva cualidad vibratoria.

Hijos míos, voy a dejar la palabra ahora a aquellos que me han acompañado. Os trasmito todo mi amor, todas mis Bendiciones, y voy a dejar ahora que se exprese el Arcángel Uriel. En cuanto a mi os digo, hasta por la tarde, cada vez más presente en vosotros, a las 19 horas. Os amo.

Traducción: Susana Milan.

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