martes, 7 de septiembre de 2010

Frases de A. Einstein

La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un sirviente fiel. Hemos crado una sociedad que honra al sirviente y ha olvidado al regalo.

Todos somos muy ignorantes. Lo que ocurre es que no todos ignoramos las mismas cosas.
 
Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo.

Hay dos cosas infinitas: el Universo y la estupidez humana. Y del Universo no estoy seguro.

Vivimos en el mundo cuando amamos. Sólo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida.

Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.

Al principio todos los pensamientos pertenecen al amor. Después, todo el amor pertenece a los pensamientos.

Los grandes espíritus siempre han encontrado una violenta oposición de parte de mentes mediocres.

El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir.

Cuando me preguntaron sobre algún arma capaz de contrarrestar el poder de la bomba atómica yo sugerí la mejor de todas: La paz.

Cada día sabemos más y entendemos menos.

¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio.

El amor por la fuerza nada vale, la fuerza sin amor es energía gastada en vano.

Estoy satisfecho con el misterio de la eternidad de la vida y con el conocimiento, el sentido, de la maravillosa estructura de la existencia. Con el humilde intento de comprender aunque más no sea una porción diminuta de la Razón que se manifiesta en la naturaleza.

La teoría es asesinada tarde o temprano por la experiencia.

Estoy absolutamente convencido que ninguna riqueza del mundo puede ayudar a que progrese la humanidad. El mundo necesita paz permanente y buena voluntad perdurable.

La diferencia entre el pasado, el presente y el futuro es sólo una ilusión persistente.

La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad.












   
Albert Einstein

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