martes, 28 de septiembre de 2010

AA Miguel: la pausa

Yo soy el que conocen como Miguel. Yo soy aquél que ha permanecido detrás de ustedes, que los ha respaldado, que los ha separado de su dolor, de sus enojos, de sus limitaciones. Yo soy aquél que camina con ustedes en este día. Les pido que me inviten y me invoquen para que me coloque al frente, atrás, a la izquierda, a la derecha, arriba y abajo de sus energías. Les pido que me llamen a diario y me pidan que los cubra con mi protección.

Los reinos comienzan a cambiar como dos placas tectónicas que se deslizan lado a lado. En este deslizamiento, hay una diferencia entre las superficies. Hay una grieta en medio de los mundos, entre las dimensiones y entre las realidades conocidas. Las energías de esta inclinación tectónica se presentan en forma de cambios de la Tierra, cambios personales, cambios celestiales. Esta energía tectónica y flujo tectónico afectarán su cuerpo biológico. Habrá una separación en el cuerpo, la mente y el proceso de pensamiento. Esto significa que el
cuerpo reaccionará de otra manera, como si se hubiera producido un cambio en el tiempo, separando la acción y el pensamiento humano.
Tendrán un pensamiento, habrá una pausa, y luego el cuerpo reaccionará. Hay un lapso de tiempo entre el pensamiento y la función biológica. Harán algo pero no recordarán que lo hicieron en este reino.

Esta definición del tiempo espacio entre pensamiento y acción biológica es deliberado. Habrá reacciones retardadas en todo en la tierra porque están pasando por un cambio de tiempo que afectará todo y a todas las acciones, y reacciones. Esto le da a su mente la oportunidad de cambiar y desplazarse lentamente. En esa pausa celestial, la Luz está esperando que acepten el cambio y dejen de pelear con su divinidad.

El tiempo se sentirá lo suficientemente lento como para casi poder ver abrirse las flores. Pueden ver las semillas que comienzan a germinar.
Pueden ver inmóviles las alas del colibrí. Ya han empezado a notar esto mientras el sol sale y se pone. Se puede notar la diferencia y se la siente en los niveles sutiles de su ser. Todo y todos saben que algo ha cambiado.

Se les da un tiempo más lento para que puedan expandirse, no contraerse. Se les da un tiempo intermedio para que se alejen de las contracciones de su mundo, de su dinero, de su salud, de sus pensamientos, hacia las expansiones de la divinidad que necesita involucrarse más en la vida, en el dinero, en el futuro de la Tierra.

En este evento de desaceleración del tiempo, en este metódico trazado de las energías en un gráfico de luz, en esa pausa (en esa inhalación entre cada respiración) véanlo como si Dios respirase fuerza de vida en lo que les duele, en lo que los limita, en lo que los mantiene cautivos y los mantiene como víctimas. Permitan que las energías del universo se manifiesten a través de ustedes. A los ojos de Dios, expansión y contracción son una sola energía.

En la desaceleración del tiempo, la pausa, la respiración de Dios, se les da un momento de vacilación, un momento de paz, un momento para afirmar en qué sentido están enfocando sus energías direccionales, en
qué dirección están enfocando su mente y sus intenciones, y en qué dirección están enfocando su luz. Se les pide que respiren el espíritu de Dios en su vida. El tiempo y la energía se han desacelerado lo suficiente como para que puedan hacerlo. Si en su mundo y en su mente sienten que deben pagar precios más altos y que tienen que sufrir, entonces van a crear esa realidad. Pero si en su mundo y en su mente, no son merecedores de eso y no les beneficia, entonces no lo reciban.


Es tan simple como eso.
















Canalizado por Gillian MacBeth-Louthan
Traducido por Margarita López

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