jueves, 15 de julio de 2010

Una pequeña historia con un Gran mensaje

Antonio vive en el jardín de mi casa, ya estaba ahí cuando llegue, pero yo no sabia de él, desconocía su nombre, ni siquiera sabia que era un árbol frutal.

Al tiempo de estar cerca suyo supe que era un limonero, observándolo note algo en sus hojas, una capa negra las cubría impidiéndole hacer la fotosíntesis, instintivamente empecé a quitar eso de las hojas, muchas de ellas estaban muy débiles, amarillas, se notaba que la luz poco les llegaba. Lo sentía triste, enfermo, caído. Olvidado.

Para este tiempo estaba recibiendo mi maestría de Reiki, una mañana después de meditar me acerque a él y le pase energía Reiki, luego sentí que era el momento de iniciarlo (si es que un humano puede iniciar a un ser superior), de todos modos así lo hice. Ahí sentí que su nombre era “Antonio” y desde ahí siempre lo llamo por su nombre.

Antonio parecía luchar por subsistir, intentaba dar frutos pero apenas podía con sus débiles hojas, lo inicie, le pase energía y le puse un Cuarzo para potenciarla, le di mucho amor y de ahí en mas la cosa cambio.

Desde hace algún tiempo da limones, muchos limones, ahora esta repleto de limones amarillos y sus cambios hicieron que otros árboles cercanos también mejoren, sus progresos se ven reflejados en otros que brillan con el reflejo de su luz.

Esto es lo mismo que sucede con nosotros, cuando uno esta en contacto con la luz esa luz llega a nuestro entorno y genera cambios en los otros. Al principio sentimos la necesidad de ayudar, de intentar que los seres queridos caminen por los lugares que nosotros caminamos y esa lucha muchas veces nos es frustrante.

Es cuando comprendemos que cada uno recorre su camino y a su tiempo, cuando dejamos de luchar contra esos egos y simplemente somos. Justamente cuando somos es cuando mas cambios se producen en el entorno, ya que antes establecíamos una división entre “ellos” y “nosotros”.

Algunos creen que aun deben aprender para hacer su misión, y yo se que no es así, se que uno aprende a medida que camina, que el conocimiento llega cuando se lo necesita, que la clave es FLUIR, la clave es VIVIR, vivir el presente con amor, en paz, en armonía.

Sin apegos del pasado, sin ansiedades por el futuro.

La vida es hoy, el momento es hoy.

Los cursos, los libros, las técnicas llegaran a su tiempo y cuando sea no habrá fuerza terrenal que impida ese encuentro.

No hace falta esperar.

Solo es necesario ser.

Gracias por estar.

Mi amor de Dios hacia vos.

Yo Soy

No hay comentarios.: