jueves, 15 de julio de 2010

Psicosis por la gripe A


BUENOS AIRES, 25 jun (IPS) - Los médicos que están al frente de la batalla contra el virus de la gripe A/H1N1 en Argentina señalan que los contagios son muy superiores a lo que reflejan las cifras oficiales. Pero afirman a la vez que la mortalidad, respecto de esa mayor proporción de infectados, es menor a la que se presume.

El Ministerio de Salud informa diariamente el número de infectados y muertos por la nueva gripe. Los últimos datos indican que hay 1.391 casos confirmados y 23 muertos, lo cual representa una mortalidad de 1,3 por ciento. Los medios de comunicación masivos difunden esos números con alarma y los comparan con los de otros países.

"A las 20:32 (horas) del día 24 de junio ya son 21 los casos de gripe A", informaba mirando su reloj un reportero en el noticiero de televisión nocturno del Canal 13, una emisora privada y de las más vistas. El periodista ubicaba a Argentina tercero en cuanto a la cantidad de personas muertas por esta gripe, detrás de México y de Estados Unidos, los más afectados.

La información atemoriza a la población que acude en avalancha a guardias hospitalarias, consultorios y centros de salud hasta hacer colapsar esos servicios con consultas por resfríos, síntomas leves de gripe o incluso sanos. "Hay gente que viene para decir que cree que un vecino tiene la gripe A", contó a IPS un médico fuera de grabador.

Los infectólogos aseguran que los casos son muchos más que los reportados, pero eso no necesariamente debe alarmar a la población sino al contrario. Algunos consideran que los datos oficiales hay que multiplicarlos por 10, otros sostienen que si se hace esa cuenta "nos quedamos cortos", indicó a IPS uno de ellos desde el anonimato.

"Las cifras oficiales no reflejan la realidad. Hay muchos mas contagiados y, por lo tanto, la tasa de mortalidad es mas baja de lo que se podría suponer", tranquilizó el médico Daniel Priluka, de la Sociedad Argentina de Infectología y de la red de coordinación del área de enfermedades infecciosas en la ciudad de Buenos Aires.

El total de 23 muertos desde que comenzó a registrarse la enfermedad hace poco más de un mes, no asusta a los especialistas, quienes recuerdan que por gripe estacional mueren al año entre 3.000 y 4.000 personas en Argentina, la mayoría pertenecientes a grupos de riesgo (ancianos, recién nacidos o enfermos crónicos).

Como la inmensa mayoría de casos de influenza A/H1N1 son cuadros leves, que ni siquiera requieren tratamiento farmacológico, no es necesario confirmarlos todos, explican los especialistas.

Así lo recomendó la propia Organización Mundial de la Salud (OMS) este mes, cuando anunció que el nivel de alerta subía de la fase cinco a la seis de pandemia.

"Los países con transmisión generalizada deberían centrarse en el manejo apropiado de los pacientes. Se deberían limitar las pruebas e investigaciones de los pacientes, puesto que consumen muchos recursos y pueden agotar rápidamente las capacidades", sostiene el informe de la directora general de OMS, Margaret Chan.

La directora de OMS admitió que en la actual fase el virus se contagia con facilidad y hay países que no pueden seguir el rastro de esa propagación. También aclaró que "la inmensa mayoría de pacientes presentan síntomas leves y se recuperan completamente y con rapidez, a menudo sin tratamiento médico".

En Argentina, al igual que en Chile, apenas comienza el invierno y por ello ya están en la etapa de transmisión generalizada. En Chile, el Instituto de Salud Pública ya no brinda reportes diarios sino dos por semana. El último, del martes, indica que son 5.186 los casos de gripe A y 8 los muertos (0,1% de mortandad).

De una primera etapa en la que intentó frenar el ingreso del virus suspendiendo las comunicaciones aéreas con México, donde se registró el primer brote, Argentina pasó a la fase de mitigación.

En México, donde cesó la temporada de gripe, la expansión se frenó. Hoy son 8.279 los casos reportados y hubo 116 muertos en total (1,4 % de mortandad).

"Ahora se hace el hisopado para confirmar el diagnóstico sólo a los que están internados, pero el número de personas que cursaron esta gripe en su casa, con tratamiento ambulatorio o sin él puede perfectamente ser multiplicada por 10", dijo a IPS el médico Pablo Elmassián, de la Fundación del Centro de Estudios Infectológicos.

"Ya no tiene sentido hacer el control porque el virus está instalado. Lo que tenemos que hacer es prevenir y mitigar para lograr que provoque el menor daño posible", agregó. En este sentido, advirtió que "la malnutrición es un factor de riesgo" y recomendó centrar los esfuerzos en la prevención en los sectores más vulnerables.

De todos modos, recordó que la gripe siempre puede derivar en complicaciones, aún en gente sana. La tasa de mortalidad deriva del total de afectados, y en este sentido, advirtió que, si se pudieran conocer todos los casos de contagio, esa tasa estaría en 0,3 o 0,5 por ciento, que es la tasa de mortalidad de la gripe estacional.

Por su parte, Priluka consideró "absurdo" seguir publicando cifras diariamente. "No tiene sentido, el virus ya está circulando y debe haber muchísima gente contagiada", observó. Calculó que la mitad del ausentismo en escuelas podrían ser casos de esta nueva gripe.

La idea de los expertos no es dramatizar ni minimizar el problema sino ponerlo en una justa dimensión, dicen.

"Tenemos gripe estacional y gripe A/H1N1. Si habitualmente hay entre 5 y 15 por ciento de pacientes con gripe estacional, y casos graves, a eso hay que sumar otro porcentaje del nuevo virus y sus propios casos complicados", explicó Priluka. Este aumento de pacientes provocó un exceso de demanda en los hospitales.

"Está saturado el número de camas de internación y ese sí es un problema sanitario", aclaró Priluka, quien consideró que se debería declarar la emergencia sanitaria en la región metropolitana (de Buenos Aires) de manera de fortalecer el sistema sanitario, aumentar la contratación de médicos y la compra de respiradores, comentó.

En la ciudad de Buenos Aires se postergaron las cirugías programadas y se abrieron sectores específicos de internación para los casos del nuevo virus gripal.

En la contigua y oriental provincia de Buenos Aires, específicamente en los populosos distritos de los alrededores de la capital argentina, se destinaron hospitales completos al tratamiento de estos pacientes.

En cuanto al perfil de los casos más severos, Priluka sostuvo que tanto en la gripe estacional como en la nueva, los principales afectados pertenecen a los grupos de riesgo, pero remarcó que también hay complicaciones entre pacientes que no pertenecen a esos grupos, sólo que ahora esos casos tienen mayor repercusión.

Para Priluka, aún es muy temprano para determinar si efectivamente muchos de los casos severos o mortales son jóvenes sanos, como pareció derivarse del foco en México. Hay centros de vigilancia que están tomando muestras a todos y con esos datos se sabrá cuántos casos hay en total y cuántos fueron graves, anticipó.

El médico anticipó que cuando se conozca el total de casos podría concluirse que el porcentaje de los enfermos graves o de muertos entre personas sin antecedentes de riesgo es menor a lo que se presume en la etapa de ataque del virus.

CADA UNO SAQUE SUS PROPIAS CONCLUSIONES
Dato: Argentina solo registro 18 casos de gripe A en el primer semestre del 2010

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