miércoles, 30 de junio de 2010

Mensaje de la Madre Tierra, Gaia


21 de junio de 2010
Queridos hijos que habitáis sobre la superficie, caminad en paz. Caminad serenos.

La Tierra que pisan vuestros pies no sufre tanto como se anuncia.

Gracias a vuestro trabajo en unión, gracias al despertar de conciencias, la inercia que atentaba contra mí y me destruía ha cambiado de rumbo. Ya no hay motivos para abrumarse, aunque sí para permanecer alerta.

Desde mi esencia quiero manifestaros el deseo de que continuéis con vuestra hermosa labor de Amor y de Esperanza, porque en el Amor todos vamos a encontrar las auténticas respuestas. El verdadero camino.

El Amor vuelve a la faz de la Tierra a raudales y vosotros, mis hijos, estáis ayudando a anclarlo. Con vuestra intención, con vuestras aportaciones desde numerosos ámbitos, con vuestra confianza.

Permaneced unidos. No abandonéis el empeño de vibrar en armonía, tanto entre vosotros como con el entorno que os acoge y sustenta.

Comenzáis a comprender el sentido de la palabra UNO. Todos somos Uno y todo es Uno. Desde la hoja que se desprende suavemente del árbol hasta la pequeña hormiga que orada la tierra en busca de cobijo.
Desde el pájaro que surca los cielos con su elegante vuelo hasta los hombres que se levantan cada día con el corazón henchido de esperanza. Desde las olas que acarician la arena y rizan las aguas de los mares hasta el aire que todos respiráis y os alimenta. Desde la flor que se abre adormecida hasta la luz que surge por el horizonte al amanecer. Desde las estrellas hasta la luna. Desde la luz hasta la oscuridad. Todos somos Uno. Todo es Uno y nada está fuera de su lugar ni debe ser denigrado.

Por mucho que el sueño en el que os encontráis inmersos os sugiera lo contrario, nada está fuera de lugar. Todo está donde debe estar, y está bien así, porque forma parte del proceso que, poco a poco, nos está conduciendo a todos de vuelta hacia ese Uno.

Confiad en que vuestras almas tienen las respuestas que necesitáis para avanzar y conocen el camino. Vuestras almas están en sintonía permanente con la esencia a la que todos pertenecemos y a la que nos dirigimos sin cesar. Cada paso nos conduce de vuelta hacia el Uno. Cada paso que damos, cada paso que dais, cada paso que dan.

Abandonad la lucha fratricida. No hay hermanos que estén equivocados. Sólo hay distintos senderos de vuelta hacia el Uno. Algunos serán más largos y tortuosos que otros. Algunos os parecerán completamente fuera de lugar y, sin embargo, todos ellos sin excepción conducen de regreso al Uno.

Todos vamos hacia el mismo lugar. Respetad el sendero de vuestros hermanos que se os antojan perdidos. Respetad, porque en el respeto y en la confianza encontrareis la clave que nos permita avanzar de manera armoniosa y fluida. Respetad al otro, respetaos a vosotros mismos y confiad en que existe un pegamento divino que nos une a todos y que se llama AMOR.

Canalizado por Alicia Sánchez Montalbán 

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