lunes, 14 de junio de 2010

Hijo de la luz, por Julio Andrés Pagano











Quiero verte de pie y con el rostro bien alto, resplandeciente. El
universo aguarda que manifiestes todo tu potencial. Tu núcleo porta
el fuego del espíritu. Quebrá el maleficio. Trascendé los
pensamientos negativos, que te perturban y acorralan. Recobrá tu
fortaleza interior. Sos libre. El viento clama que abras tus alas. Una
omnipresente frecuencia te abraza y vivifica. Escuchá la voz de tu
corazón. Sos más que un simple cuerpo. Sos hijo de la luz.

Percibís la vibración. Se te eriza la piel. Tu espíritu implora
que escuches este mensaje. Me pediste que te lo recuerde cuando
llegara el momento preciso: encarnaste para manifestar, a través de
tus dones y talentos, espacios de amor y consciencia que le devuelvan
al hombre su dignidad. Tu misión es nivelar hacia arriba, centrado en
tu esencia. Viniste a que la Tierra recupere la magia y el encanto.

La luz te convoca. Levantá tus brazos bien alto, que otros
reaccionen al ver tus manos orientadas hacia el Sol. Es necesario
acrecentar el caudal de confianza en que el cambio es posible y
necesario. Permanecé atento. Tus puntos más sensibles pueden ser
tocados, de manera sutil, de modo que te sea muy difícil reconocer
que el objetivo es ponerte de rodillas, para que no alientes a que
otros despierten.

Cuanto más se acercan los tiempos de definiciones, más caótico se
vuelve el entorno a través de la confusión y la desesperanza. Que la
envidia, el resentimiento, la violencia, la tristeza y el desgano no
te atrapen. Se fiel a tu naturaleza interna. No dejes que cierren tu
corazón. Mantenelo siempre abierto y vibrante, es la puerta hacia un
mundo más humano.

Respirá bien profundo. Liberá la pesadez. Dejá que tu alma se
recargue de optimismo y que tu cuerpo recupere la armonía. Nunca
olvides que estás acompañado. Sentí lo que sucede… Una energía,
amorosa y cristalina, desciende y te envuelve, dulcemente, porque te
ama. Antes de despedirse te susurra al oído, de manera clara y
sincera: “tenelo siempre presente, sos hijo de la luz”.

Julio Andrés Pagano

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