domingo, 17 de enero de 2010

Aplaudo tu actitud

Cada una de estas letras vibra. Tus ojos ven sólo palabras, tu corazón percibe amor. A medida que este mensaje recorra tu cuerpo, tu espíritu encenderá aún más su llama y multiplicará su luz. Este texto viene al encuentro de aquellos hombres y mujeres que tienen la fortaleza, la pujanza y el coraje de arriesgarse a dar pasos en el vacío, para forjar una humanidad más consciente. Gracias por tu invalorable entrega. Aplaudo tu actitud.
Sé qué extenuante resuelta a veces la tarea, por eso cumplo mi inquebrantable promesa de volver una y mil veces para brindarte mi aliento. Un esfuerzo más, eso es tan sólo lo que falta para que caigan, estrepitosamente, los muros de una realidad deshumanizada, que fue construida con los ladrillos del egoísmo, el miedo y la insensibilidad.
Redoblo mi confianza en tu tenaz labor. Vamos, así, con lo máximo de nuestra capacidad. A esta altura ya no importa el dolor, ni tampoco cuenta el cansancio.
Expandí, aun con más bravura, la inconfundible vibración cristalina que proviene desde el centro de tu luminoso ser, para que las grietas se acrecienten y las fronteras se rompan en mil pedazos.
Estamos destinados a la celebración de iluminar la oscuridad. Es tiempo de unidad. Es tiempo de amor. Es tiempo de paz. Se acerca la hora del gran despertar del espíritu del hombre. La libertad
está abriendo sus alas, sabe que la espera el majestuoso vuelo de una era dorada, en donde las únicas lágrimas serán de felicidad.
Falta poco, demasiado poco. Seguí firme, con más fe y decisión que nunca. Estas palabras anuncian que estás acompañado. Tu brillo es el sello que acredita que no es la primera vez que batallás con estos desafíos.
Recordá… recordá. Quizá para otros seas un desquiciado, para mí sos un héroe. Sé que podés sin mi ayuda. Vine porque necesitaba abrazarte, con toda mi alma. Y también decirte: aplaudo tu actitud.

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