martes, 10 de abril de 2007

¿Qué es la Ascensión?

La ascensión es básicamente un cambio de frecuencia y un cambio de foco de la conciencia.

Nuestro cuerpo físico, las emociones, los pensamientos y el espíritu, todo, está hecho de energía, combinándose de una manera tal, que nos convierte en un ser único, en todo el universo. Debido a que la energía que somos tiene una frecuencia, nosotros la podemos cambiar.

Eso es la ascensión. A medida que elevamos la frecuencia más baja de nuestro cuerpo físico, éste se vuelve menos denso e incorpora gradualmente energía de frecuencias más elevadas. A medida que lo hace, verás cosas y pensarás cosas que no te eran posibles antes. Literalmente te convertirás en un ser de la quinta dimensión, operarás en la quinta dimensión y trabajarás con seres de la quinta dimensión. Las frecuencias más bajas, las del miedo y de la limitación, se derrumbarán y vivirás en un estado que denominarías de éxtasis, en unicidad con tu espíritu y con el espíritu de todos los demás. Eso es la ascensión.

Nuestro planeta y todas las especies de vida en él, estamos en el proceso de ascensión. Ascensión significa que todas las formas de vida de primera y segunda dimensión pasarán a formas de vida de tercera dimensión. Los humanos, o formas de vida tridimensionales nos graduaremos ya sea para el mundo de la cuarta dimensión, o, al de unidad de la quinta dimensión. Esto dependerá de nuestro nivel de evolución y de nuestra intención. La ascensión está ocurriendo ahora, paso a paso, y continuará de una u otra forma, ya que esa es la voluntad de todos.

La ascensión no es reencarnación, ya que la reencarnación conlleva el concepto de Karma: para que haya ascensión todo el karma debe haber sido limpiado.

La ascensión no significa la existencia como espíritu en mundos celestiales: la ascensión es también física. El proceso cambia el cuerpo físico al unificar en un solo ser el cuerpo y el espíritu: Este ser es un ser perfecto de luz, en un cuerpo físico de luz.

Según Metatrón, el aspecto más importante y emocionante del Cuerpo de Luz es que este proceso de ascensión transforma nuestra envoltura física en un vehículo apropiado para unirse completamente con nuestro Ser Superior. Esta unión es creada por una serie de descensos del Espíritu, los cuales están programados de acuerdo a la cantidad de Luz que somos capaces de mantener en nuestras células lo cual ocasiona que a mayor cantidad de Luz en nuestro cuerpo físico, menor será la densidad del cuerpo.

Hacia el final del proceso de conformación de nuestro Cuerpo de Luz, justo antes de la ascensión, nos uniremos completamente con nuestro Ser Superior. A medida que el Espíritu desciende, todas las áreas del alma y del espíritu de nuestro Cuerpo de Luz se integran a nuestro físico y cuenta con un mecanismo especial en cada capa, para atraer hacia nosotros todas las experiencias humanas que nos restan para ayudarnos a progresar. Esto trae aparejado además, la conexión en cada nivel con maestros y con regalos espirituales que siempre el Dios Padre/Madre quiso darnos y que no podía porque nosotros negábamos su acceso.

Las primeras seis capas del Cuerpo de Luz fueron estructuradas para un cambio gradual en todos los niveles, con despertares espirituales regulares acompañados con los cambios físicos, mentales y emocionales. A partir del séptimo al décimo nivel del Cuerpo de Luz, el proceso cambia y se focaliza en un área de nuestra experiencia.

Por ejemplo, en el séptimo nivel la mayoría de nosotros experimentamos el primer descenso del espíritu, y un despertar espiritual muy notable. Con el despertar puede que hayamos manifestado clarividencia, clariaudiencia, o conciencia kinestésica de la energía. Estoy hablando de este nivel en pasado, puesto que en la actualidad el planeta está pasando al noveno nivel. El estar a un nivel vibratorio más bajo que el del planeta donde se está, es una experiencia muy dolorosa para aquellos que están bajo el octavo nivel.

Si estuviésemos en los niveles inferiores, no tendríamos interés por ejemplo, por leer sobre temas espirituales.

El octavo nivel del Cuerpo de Luz produce cambios extremos en el cuerpo. Son muy comunes los síntomas similares a cuadros virales. Durante este nivel, podríamos manifestar, por ejemplo, resfríos recurrentes, dolores de cabeza (detrás de los ojos) debido a que los canales para la luz del nervio óptico se conectan, activándose la glándula pineal, dolor de oídos debido a que las estructuras de los oídos se conectan para decodificar las transmisiones de luz; o exceso de transpiración o diarrea a medida que las células de nuestro cuerpo pierden densidad.

El noveno nivel es acerca de integrar en nuestra vida física los cambios espirituales desde el séptimo nivel y los cambios físicos del octavo nivel. En el noveno nivel, las relaciones son el foco, puesto que es a través de ellas ponemos a prueba los cambios que han ocurrido dentro de nosotros. Podremos sentir que cualquier relación basada en el control o manipulación se torna intolerable, por lo cual muchas relaciones terminan durante esta fase. También podremos sentir que nuestro trabajo en el mundo cambia a medida que integra nuestra nueva identidad.

El vacío del noveno Cuerpo de Luz puede ser muy doloroso, puesto que después de tanto focalizarse en relaciones, se requiere finalmente que estemos solos con nosotros mismos con nuestro Ser Interior, que es la relacion más importante que tenemos. El noveno nivel termina (y algunas veces comienza) con masivos descensos, entregándonos aún a otra relación, repitiendo el proceso hasta que finalmente “aprobemos el examen” y nos liberemos.

Al comienzo del décimo nivel la vida se siente nueva, y sentimos haber nacido nuevamente.

El décimo nivel es el comienzo del despertar espiritual que nos llevará a la maestría de las habilidades propias de los maestros y adeptos. Estas habilidades, de regalos del espíritu, se harán más fuertes a medida que nos despejamos energéticamente. En el décimo nivel, nos focalizaremos en manifestar estos regalos espirituales, para luego integrarlos en nuestra vida física diaria. Nuestro regalo espiritual más grande será el primero en manifestarse en el décimo nivel, y los regalos restantes se manifestarán después en forma gradual.

Esta es la estructura energética que todos nosotros debemos crear en nuestros cuerpos de energía durante los décimos y undécimos niveles del Cuerpo de Luz. Esto nos permitirá hacer milagros tales como manifestar el pensamiento en realidad física.

El undécimo nivel del Cuerpo de Luz es una progresión natural desde el décimo, y muchas veces esta transición es tan fácil, que ni se nota. Las habilidades espirituales continúan creciendo y el cuerpo físico empieza a cambiar en apariencia. Nuestro cuerpo físico se hace luminoso, y se ve muy hermoso. Tendremos amigos y conocidos que nos dirán que nos vemos más jóvenes, o incluso, que hemos cambiado de una forma que no se puede definir.
El undécimo nivel trae niveles más profundos de procesamiento de nuestros problemas emocionales. En este nivel debemos enfrentarnos a todas nuestras creencias y formas de pensamiento sobre la muerte y la pérdida. Podemos crear desilusión, o incluso encontrarnos creando nuestros miedos más ocultos en nuestra vida física de tal forma que al experimentarlos, los podamos limpiar. Cualquier energía guardada en el cuerpo emocional o mental después de haber completado el décimo nivel, debe ser liberada al cuerpo espiritual en el undécimo nivel. Si no resuelvemos estos problemas en el décimo nivel, los manifestaremos en nuestra vida en el undécimo nivel. Pero, realmente no tenemos que temer a nada más que al miedo mismo cuando estemos en el undécimo nivel.

El duodécimo nivel del Cuerpo de Luz es la Ascensión. Esta marcada con el movimiento del Merkabah al centro del corazón de nuestro cuerpo. La forma más fácil de definir el Merkabah, es como una bola dorada de Luz. Es nuestro vehículo de ascensión, y se produce una iniciación cuando se activa. Ese evento es el comienzo de nuestra ascensión personal al mundo de unidad de la quinta dimension.

Ascenderemos cuando estemos listos, ya sea solos, o como parte de un grupo, o como parte de un cambio planetario a venir. En todo caso no existe un solo período para la ascensión. A nivel individual hay ascensiones ocurriendo cada día.

¡Prepárate para la tuya!

Recopilación de textos hecha por Brinda Mair

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