miércoles, 25 de abril de 2007

Karma



"Karma": del sánscrito 'acción', kar: 'causa' y ma: 'mente'. En el idioma pali se dice 'kamma' y en birmano 'kan'.

El karma puede ser explicado como un fenómeno análogo a la inercia una "inercia natural". Según esta visión, el individuo genera tendencias a través de sus causas. Un pensamiento, palabra o acción 'intencional' determinará una tendencia en el mismo sentido.
En el futuro, las causas no necesariamente serían intencionales, sino que estarían influenciadas o inducidas por causas previas. En este sentido, el karma constituye una fuerza inconsciente y condicionante, que hace que los individuos tiendan a un determinado estado de vida, ya sea bajo o elevado.

Un mal karma, es resultado de malas causas que conducen al individuo a atravesar repetidamente una situación que provoca sufrimiento.
Usualmente se asocia el karma con la reencarnación, ya que una sola vida humana no alcanzaría para experimentar todos los efectos de las acciones del ser humano.

En religiones teístas (como el hinduismo o el cristianismo) existe el concepto de alma. Bajo el punto de vista del karma, la reencarnación sería la encarnación del alma en un nuevo conocimiento. En el budismo no existe el concepto de alma, sino que se entiende que existe un estado de pureza y sabiduría latente en la vida de todos los seres.
La reencarnación, o transmigración, es el paso hacia la siguiente existencia física. El karma, determinará las condiciones bajo las cuales el individuo vuelve a la vida. Sin embargo, el estado de pureza y sabiduría latente seguirán intactos.
La Ley del Karma es una de las verdades más antiguas que se conoce y ha sido revelada a la humanidad por los Grandes Maestros y las Grandes Almas que han vivido a lo largo de la historia, desde tiempos muy remotos, desde Buda y Krishna, Lao Tse y Confucio, Platón y Sócrates, el mismo Jesucristo lo predicó en muchas enseñanzas, inclusive en Mateo 17 admite a sus discípulos que Juan el Bautista es la reencarnación de Elías el profeta.

Los cristianos de los primeros siglos creían en la Reencarnación fielmente, hay numerosas citas biblicas que así lo demuestran, pero en el siglo III cuando la Iglesia adquirió poder en Roma y se hizo religión oficial se expurgaron textos y se hicieron innumerables correcciones porque la entonces naciente Iglesia que llegaría a ser una institución política muy fuerte temía que si las personas creían en la Reencarnación no le tendrían miedo al Infierno y la única manera que tenía la Iglesia de poder mantenida a la población a su poder era con el constante miedo de un Infierno eterno a donde irían las almas de los que no se bautizaban o los que no seguían lo que la Iglesia enseñaba.
De ahí surgieron tantos males: la intolerancia, la arrogancia, la Inquisición, el dominar otros países destruyendo las creencias de los naturales para imponer la nueva religión y luego se les obligaba a renunciar a sus creencias porque si no iban al infierno.
Sin embargo, en el fondo, en esencia, todas las religiones enseñan lo mismo y cuando las personas de buena fe se unen para encontrar los puntos comunes en todas las religiones surgen los hermosos movimientos espirituales como los que ahora florecen en la Nueva Era.
Las enseñanzas de la Yoga, de Maestros como Paramahansa Yogananda, Sai Baba, del mismo San Francisco de Asis y la Madre Teresa de Calcutta que no se aprovechaba de sus pobres personas moribundas para convertirlas al Catolicismo que ella practicaba con fe... sino que a la que había sido hindú toda su vida la ayudaba a morir en las creencias de su religión, y lo mismo hacía con la musulmana.
La Ley del Karma es la Ley de la Justicia Divina.
Como lo expresó el sublime Maestro Jesús "Ama a tu prójimo como a ti mismo", pero para amar al prójimo como a uno mismo uno tiene que empezar por amarse uno de la manera espiritual no egoica: no del Ego Falso ni del Yo arrogante sino el amor que surge de saber que Tú Yo y todos somos Uno con el Todo y que de la misma manera que todos los ríos conducen al mar, todos los caminso positivos de evolución espiritual conducen a Dios y que al final de la jornada, como gotas de agua nos incorporaremos al océano.
Este océano se construye con amor, pues el amor es la herramienta más perfecta que nos ha brindado Dios para evolucionar.
No olvidemos que la vida es equilibrio.
Fuente: www.wikipedia.es / www.sitiohispano.com / Experiencia personal

No hay comentarios.: